Con la llegada del final del curso rociero 2025-2026, la Casa de Hermandad volvió a llenarse de vida, de convivencia y de alegría en una tarde muy especial en la que todas las escuelas y grupos de la corporación compartieron el fruto del trabajo realizado a lo largo del año.
El Coro de la Hermandad quiso estar presente, una vez más, en una cita que forma parte de la vida de nuestra Hermandad y que este año recuperaba una tradición que llevaba cerca de una década sin celebrarse.
Una tarde para compartir la música
La primera parte de la jornada reunió a las distintas escuelas y actividades que se desarrollan durante el curso en nuestra Casa de Hermandad. Junto a la Escuela de Tamborileros, la Escuela de Baile, la Escuela de Pandereta y los demás coros de la Hermandad, ofrecimos una pequeña actuación pensada para disfrutar en familia y compartir la alegría del final de un intenso año rociero.
Nuestro repertorio incluyó unos fandangos, una alegre rumba y varias sevillanas, temas que fueron acompañados por los aplausos y el cariño de los numerosos hermanos que llenaban el patio de la Hermandad.
Celebrar un año de trabajo
Más allá de la música, la tarde fue una oportunidad para reencontrarnos con tantos compañeros y amigos con los que compartimos durante todo el año cultos, ensayos, actuaciones y momentos de convivencia.
Como grupo integrado en la vida de la Hermandad, para nosotros siempre es una satisfacción participar en este tipo de encuentros, donde la música vuelve a convertirse en un motivo de unión entre hermanos.
A falta de la misa de acción de gracias, con esta actuación cerramos un nuevo curso rociero, agradeciendo el cariño recibido y deseando que el próximo vuelva a estar lleno de nuevos proyectos, nuevos cantes y, sobre todo, de muchos momentos compartidos alrededor de la Virgen del Rocío.

