Acaba el trabajo que comenzó un 8 de enero. Cuatro meses de esfuerzos, sacrificios, sudores, lágrimas, risas, riñas, perdones, abrazos, desvelos, suspiros, nervios y de mucho amor y mucha fe por la Virgen del Rocío.
38 corazones prendados de Rocío. Ya solo queda llegar hasta Ella para mostrarle todo el amor de una Hermandad y de una ciudad entera.
Gracias queridos Mae y José Antonio, qué trabajo os habéis marcado. Sois parte de nosotros y lo habéis demostrado con creces.
Gracias, querida Carmen por esos magníficos abanicos hechos a mano para Pentecostés. Eres la componente número 41. Siempre arrimando el hombro, siempre sumando.
Gracias a los maridos, esposas, parejas, hijos e hijas, padres, madres, abuelos y abuelas por apoyar y entender todo este trabajo y sacrificio de ensayar día sí y día también para llegar a casa a las tantas después de una jornada de trabajo.
Gracias a nuestra Hermandad, junta y hermanos, por el apoyo y por creer en nosotros.
Gracias a esa simiente rociera. Nuestro Coro Joven por emocionarnos y querernos y admirarnos tanto. Cuánto nos habéis enseñado vosotros a nosotros. El 19 de mayo estaréis con nosotros de una manera especial.
Gracias, capitán. Luis Carlos Cordero Vázquez. Por entregar el alma por este proyecto y este Coro. Sin Ti, hubiera sido imposible. Una suerte tenerte liderando al equipo, a tu equipo.
Y gracias, Madre, por todo lo que nos das cada día. Por darnos salud y mantenernos unidos frente a cualquier borrasca. Sin Ti nada tiene sentido. Sin Ti, nuestra vida no es vida.
Como siempre, en manos de Dios.
Nos vemos el 19 de mayo