Un año más, el Coro de la Hermandad del Rocío de Huelva ha tenido el honor de acompañar a su hermandad ahijada, la Hermandad del Rocío de Gibraleón, en uno de los días de su Solemne Triduo en honor a Nuestra Señora del Rocío.
Siempre es un placer atender la llamada de Gibraleón, ya que son muchos los lazos que nos unen, no solo desde la devoción, sino también desde la historia compartida entre ambas hermandades.
Traslado y celebración del Triduo
La jornada tuvo lugar el pasado martes 14 de abril, comenzando con el traslado del Simpecado desde la Ermita del Cristo de la Guadaña hasta la Iglesia de San Juan Bautista, donde se celebran los cultos del triduo y la Función Principal.
La Santa Misa dio comienzo a las 20:30 horas, oficiada por el Rvdo. D. Gabriel Melchor Guevara, en una celebración marcada por el recogimiento, la devoción y la alta participación de hermanos y fieles.
La música como oración
El Coro puso la parte musical de la Eucaristía, acompañando cada momento con sus cantos, en una celebración entrañable que volvió a poner de manifiesto la unión entre ambas hermandades.
Este triduo supone además el inicio de la cuenta atrás hacia la Romería del Rocío en la localidad, en un ambiente donde no faltan el engalanamiento de la parroquia y la implicación de todos sus hermanos.
Una unión que perdura en el tiempo
La Hermandad de Gibraleón mantiene una estrecha vinculación con la de Huelva desde sus orígenes, siendo hermandad ahijada desde que realizara su primera peregrinación en 1941 bajo su amparo.
Por ello, siempre es una alegría compartir estos momentos y devolver, en forma de canto, parte del cariño que recibimos.
Una celebración vivida con emoción, devoción y ese espíritu rociero que nos une año tras año.












