Fue un verdadero placer acompañar a nuestros amigos de la Hermandad del Rocío de Carrión de los Céspedes en su tercer día de Triduo.
Desde el primer momento, nos sentimos acogidos por el cariño de su junta, de sus hermanos y de su párroco, nuestro paisano rocianero, D. Antonio Romero Padilla. Su hospitalidad y cercanía hicieron de esta jornada una experiencia inolvidable para nuestro coro.
En cada canto, quisimos expresar nuestra devoción compartida, uniendo nuestras voces en plegaria:
«Ruega, Tú,
Santa Madre de Dios
por este Carrión
que en Ti se goza
y se hace caminero
hasta Tu aldea,
marismeño anticipo
de la Gloria…»
Agradecemos de corazón la oportunidad de haber vivido esta jornada de fe y hermandad junto a ellos. Que la Virgen del Rocío siga guiando a esta querida Hermandad en su camino y llene de bendiciones a todos sus hermanos.